lunes, 14 de julio de 2008

Caterina Ferrer: La evolución de lo fantástico y lo maravilloso

Según Todorov, lo fantástico surge de la duda ante un acontecimiento que no nos parece lógico, por tanto se produce un conflicto entre sentidos y razón. Si desaparece la duda y el hecho resulta sobrenatural, ingresamos en el ámbito de lo maravilloso; si el hecho acabara por ser natural, entraríamos en el territorio de lo extraño, que no imposible. Lo absurdo sería lo que no encaja en el conjunto y contradice todas las leyes, las naturales y las sobrenaturales. En las sociedades primitivas lo sobrenatural era posible, su universo estaba lleno de acontecimientos legendarios, el prodigio formaba parte de lo cotidiano. Pensemos en los autores del Popol Vuh, en su visión mítica de la creación, por ejemplo. Muchos elementos que habían sido considerados sobrenaturales han dejado de serlo. Se puede decir, pues, que lo maravilloso, lo fantástico y lo absurdo residen en nuestra manera particular de mirar el mundo.

La literatura hispanoamericana ha seguido, en cinco siglos, la evolución que va de lo maravilloso a lo fantástico. Hay que tener en cuenta que el impacto del descubrimiento fue extraordinario: América era una tierra incógnita que no encajaba en el universo conocido, por tanto se le podían atribuir todas las características maravillosas que se quisieran, la mayoría provenientes de la literatura: de la Biblia, las crónicas de exploradores falsarios y no tan falsarios (Los viajes de Marco Polo), las Geórgicas de Virgilio, el Amadís de Gaula, etc. Los descubridores estaban asombrados (recordemos la descripción que hace Bernal Díaz de la ciudad azteca de Tenochtitlán) por el paraíso en el que se encontraban. Todo era posible, desde encontrar el Dorado, ver sirenas o amazonas hasta beber de la fuente de la eterna juventud. Poco a poco, los mitos se fueron desvaneciendo, pero el continente quedó impregnado de la magia de un territorio virgen donde la utopía y la esperanza todavía eran posibles.

El racionalismo que emergió en Europa en el XVII desterró lo maravilloso / sobrenatural y estrechó los límites de la realidad. Lo fantástico es una invención más reciente: es necesario un observador que dude de lo que está viendo, que crea en lo imposible.

Durante el XVIII y el XIX, el racionalismo y el positivismo establecieron una línea divisoria entre ciencia (la verdad, el progreso) y superstición (en manos de una religión decreciente). A pesar de esta barrera, o gracias a ella, los lectores continuaron buscando la dosis de misterio que necesitaban. Así nació la literatura gótica, con sus lúgubres escenarios románticos. Se recuperaron leyendas, se reivindicó lo folclórico, lo medieval, surgieron historias de vampiros... A partir de la ficción gótica, dice Todorov, lo maravilloso (es decir, las creencias mágicas y sobrenaturales) se transformó en fantástico (en algo para lo que no hay explicación, en la ausencia de realismo) para desembocar en lo extraño, producido por el inconsciente. Lo fantástico, pues, estaría en la intersección entre lo maravilloso puro y lo extraño puro. Sus temas están relacionados con la invisibilidad, la transformación, el dualismo, el bien versus el mal y sus historias están pobladas de fantasmas, vampiros, hombres lobo, monstruos o humanos psicológicos anormales. Es el momento también de la aparición de la fantasía científica Frankenstein (1817). Pocos años después escribe Poe, el gran maestro del cuento de terror psicológico y del relato corto, detectivesco, que sintetiza las corrientes anteriores y influye en gran medida a autores tratados en este curso, como Borges, Cortázar o Quiroga.

La edad de oro de la literatura de especulación científica tiene lugar en el tránsito del siglo XIX y el XX, y coincide con un momento de auge de las ciencias ocultas, el espiritismo, las técnicas hipnóticas, que también influyeron a muchos modernistas hispanoamericanos. En Verne y Wells, la especulación científica se inscribe dentro de la novela de aventuras. En esta misma órbita encontramos a Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, ambos pertenecientes al grupo argentino que desarrolló el género fantástico de manera tan brillante.

Las dos guerras mundiales marcaron un cambo de rumbo importante en la evolución de lo fantástico. El hombre se encuentra desorientado, en crisis, y empieza a buscar explicaciones fuera de la lógica. Surgen las vanguardias, los ismos, se reivindica lo primitivo, hay un interés creciente por la antropología, una preocupación por integrar la realidad, un intento de conciliar la razón con lo inexplicable. Estas vanguardias, especialmente el surrealismo y el postexpresionismo, explican la eclosión del realismo mágico, que como corriente literaria surge a mediados del siglo XX y se desarrolla en la década de los 60 y 70. En este tipo de literatura lo sobrenatural, lo mágico tiene el mismo tratamiento que lo real, existe una continuidad, por ejemplo, entre el mundo de los vivos y el de los muertos, la ciencia tiene el mismo estatus que el mito. El realismo mágico es producto de un ámbito geográfico bien definido: los países del Caribe hispano (Carpentier, García Márquez). Narradores mejicanos como Rulfo o Carlos Fuentes son comparables, pero ligeramente distintos. Es necesario distinguir entre realismo mágico y real maravilloso (Carpentier). En éste último todo lo asombroso se explica y se justifica. En cambio, en el realismo mágico el punto de vista del narrador está inmerso en la realidad que relata, podríamos decir que lo extraordinario se convierte en natural (García Márquez).

Hacia el sur del continente, en el área argentina rioplatense floreció una literatura fantástica de rasgos peculiares, muy distinta al realismo mágico. En los años 40, un grupo de escritores argentinos se aglutina en torno a la revista Sur, que gravita alrededor de Casares, Borges y Ocampo. Recogen la tradición de escritores como Lugones y Macedonio Fernández, a parte de los europeos, especialmente los ingleses. Rechazan la literatura naturalista y el realismo tradicional o psicologista y se inclinan hacia al cuento fantástico, con una actitud lúdica, irónica. Están influenciados por la novela policíaca y conciben el cuento como un reto de desciframiento intelectual, como si de una investigación se tratara.

Caterina Ferrer Cruanyes

sábado, 12 de julio de 2008

Camen Guzmán: Latinoamérica: Identidad y literatura

Al Occidente van encaminadas las naves inventoras de regiones….

La literatura del s. XX ha librado, como la sociedad, grandes batallas. Situada en una encrucijada de violencia y de transformaciones ha sido testigo de vanguardias, de retrocesos, de un mundo en crisis, de irracionalismos totalitarios y de un cambio en el concepto vital de la existencia. Grandes maestros nos lo han contado. En todo el mundo. En nuestra Europa. También en América. En el Norte, en el Centro y en el Sur donde nuevos autores describieron la vitalidad maravillosa de unas tierras en que lo mágico coexistía con lo cotidiano.

Ya lo advirtió Colón cuando en sus Diarios dudaba de si habría llegado a otra Arcadia, más allá del Atlántico o se trataría del Edén habitado por el “buen salvaje”, no contaminado por la barbarie civilizadora. Los conquistadores y los evangelizadores vinieron más tarde. Llevaban en su mirada todos los prejuicios aportados del Viejo Mundo, valedor de una tradición greco-latina que redefinía las relaciones del hombre con el Universo, y así lo expresaron en sus escritos que, a menudo, procuraban justificar acciones injustificables, como las Cartas de relación, donde Hernán Cortés explicaba a los Reyes sus hazañas, más tarde matizadas, precisadas y hasta contradichas por uno de sus soldados: Bernal Díaz del Castillo.

Cronistas como G. Fernández de Oviedo, gran observador, inaugurarán lo que será el patrón de la crónica americana: un cierto contenido histórico, el recuento de los hechos de los descubridores y de las características naturales del continente que, según los tratados hipocráticos, configuraban el carácter de sus pobladores (“gente ociosa e viciosa e de poco trabajo e melancólicos e cobardes…..”)1. Habrá otros, como Bartolomé de las Casas que, por el contrario, reflejarán en sus escritos una defensa acérrima del indígena. El dominico lo hará a partir de un ideal de cristianismo universalista que proyectará desde él hacia los “naturales”, sin esperar reciprocidad. Las Casas no enriqueció su imaginario con la cultura de “los otros” sino que quiso, protegiéndolos, transmitirles la suya, que para él era la única verdadera2.

Habría que esperar a José d’Acosta para que tomara cuerpo la idea antropológica de que los indios americanos pertenecían a un esquema general del Universo cuyas partes estaban íntimamente ligadas entre sí. Sólo faltaba discernir el estadio en el cual se encontraban e inserirlos en una realidad temporal que avanzaría linealmente hacia el futuro y se llamaría progreso3.

Será a partir de entonces que los habitantes del Nuevo Mundo podrán ir caminando, poco a poco, hacia la construcción de una nueva identidad.

J. Larrain afirma que ha sido en épocas de crisis cuando se ha ido construyendo la identidad latinoamericana. Establece cuatro etapas, con un hilo conductor desde la conquista cuando los indígenas en su encuentro con los españoles perdieron su libertad y su sentido identitario original pasando a convertirse en “el otro” inferior, hasta los años 70 del s. XX., década que vivió el fracaso de los regimenes populistas, el progresivo estancamiento industrial y la creciente radicalización de las clases. En medio dos momentos clave: la independencia a primeros del s. XIX con la influencia de la Ilustración francesa, el liberalismo británico y el positivismo de Compte y los años posteriores a la Gran Guerra, periodo crítico por la depresión del sistema capitalista, pero fructífero para las ideas, para las artes en general y para la literatura en particular.

La literatura, como reflejo fiel y comprometido de la sociedad es también una manera de sustentar un proyecto. La obra literaria, insertada en un tiempo y un espacio es un producto social que puede transmitir rasgos identitarios como el autoreconocimiento y la distinción del “otro” y ello estará presente en la novela hispanoamericana a partir del s. XIX. Dejando aparte a los modernistas, podríamos decir que en el mundo hispánico, entre las décadas de los años veinte y treinta del pasado siglo, surgió un nuevo grupo de narradores que constituyó la avanzadilla de la novelística que en los años sesenta habría de producir un espectacular impacto en el mundo de las letras. Escribirían un tipo de narraciones que constituirían la “novela de la tierra”, más tarde llamada “novela del espacio” de la cual son referentes importantes Horacio Quiroga con sus Cuentos de amor, de locura y de muerte y Rómulo Gallegos con Doña Bárbara, narración que fundaba un prototipo, nuevo y anacrónico a la vez, donde el mito y la leyenda se superponían al costumbrismo en boga desde el s. XIX.

La aparición de la “nueva novela” con las obras de Onetti, Carpentier, Borges y Bioy Casares, entre otros, podemos fecharla (por una simple labor de contextualización) sobre los años cuarenta aunque hay que señalar que surgirán entre ellos líneas divergentes en la manera de entender la literatura. Por un lado Borges, más preocupado por la calidad de su trabajo que por la difusión del mismo, expuso en El arte narrativo y la magia y más tarde en el Prólogo a La invención de Morel de su discípulo y colaborador Adolfo Bioy Casares, una teoría de la literatura como absoluta ficción, antirealista y antipsicológica: una ficción que aceptara deliberadamente su carácter de artificio verbal, sin toques de verosimilitud y que sirviera para hechizar al lector a partir de las situaciones más inesperadas. El motivo del laberinto que aparece tan a menudo en su obra (texto que circularmente se refiere a sí mismo) precede al estructuralismo en estas nociones de autoreferencia y circularidad. Borges había sabido erigirlas en la ficción de una manera que sólo puede asimilarse a Kafka (uno de sus referentes) a quien también se le comparó acusándolo de hacer una literatura desarraigada. Cosa incierta, por otra parte, ya que sólo un argentino que amara su tierra como Borges, podría parodiarla, deformarla e intentar reescribirla de manera tan irreverente.

Borges, al igual que Bioy Casares, Cortázar o Carlos Fuentes han sido clasificados, independientemente de su adscripción política, social o religiosa, de escritores “cosmopolitas” EL cosmopolitismo es una tendencia a la universalización de los valores y reivindica el legítimo derecho del autor a la cultura toda del universo, en una aspiración de relaciones abiertas que no debilite los vínculos universales de su país, inserto, generalmente, en un aislamiento que lo disminuye. Se opone, en cierta medida, al transculturalismo de M.A. Asturias, Alejo Carpentier o García Márquez, a los que se inscribe en la corriente llamada primero Realismo Mágico que se convertiría en la práctica y la poética de Carpentier en Lo Real Maravilloso Americano. Ellos intentarán desde distintos estilos y caminos, hallar la clave tanto de la cultura como de la identidad del pueblo y conciliar las exigencias de verosimilitud del realismo con los derechos a la imaginación, la fantasía y hasta el mito.

Dejando aparte las distintas teorías y explicaciones sobre estos dos términos (variante de la literatura fantástica, filiación formalista, huella surrealista, homologación a literatura mítica, tendencia mediante la cual se explica la oposición América - Europa, etc. etc) podemos afirmar que existe una gran diferencia entre la manera de entender “lo maravilloso” de Juan Rulfo o G. García Márquez, cuyos proyectos estéticos consisten en incorporar la maravilla al plano cotidiano, y A. Carpentier para quien la maravilla existe en sí misma ; no es necesario naturalizarla, sólo justificarla y mostrarla en todo su esplendor.

En Cien años de soledad la preocupación principal del autor será la búsqueda de una identidad que permita entender no sólo “de donde” vienen los habitantes de este continente mágico sino también quienes “son” frente a otras identidades foráneas. Su relación con ellas aparecerá en obras posteriores. Leamos (p.ej.):Doce cuentos peregrinos.

A partir de los a. 70 la narrativa americana transita por parajes distintos a los aquí descritos. Habrá que leerla y disfrutarla, como lo han hecho e ntodos los tiempos tantos hombres y mujeres, a pesar de prohibiciones y censuras, ya que como bien afirma Vargas Llosa la literatura ayuda a “salir de sí mismo, a ser otro, aunque sea ilusoriamente, lo que es una manera de ser menos esclavo y de experimentar los riesgos de la libertad”.

Carmen Guzmán

[1] Fernández de Oviedo, Gonzalo. Historia general y natural de las Indias, Ed.Atlas, Madrid 1959, libro III, cap.IV, pg.67

[1] Todorov,Tzvetan . El problema del “otro”. Siglo XXI Editores, S.A, de C.V. México,D.F. ,2001, cp.III, pg.177. “Si bien es indiscutible que el prejuicio de superioridad constituye un obstáculo en la vía del conocimiento, también hay que admitir que el prejuicio de igualdad es un obstáculo todavía mayor, pues consiste en identificar pura y simplemente al otro con el propio” ideal del yo” (o con el propio “yo”).

[1] Maravall, Josep Mª, Antiguos y Modernos. Visión de la historia e idea de progreso hasta el Renacimiento. Alianza Editorial, Madrid, 1998.

Lluís Fernández: La invención de Morel

La primera reflexión que permite La invención de Morel es que difícilmente puede hablarse de géneros, estilos, tendencias o estéticas absolutamente puras. El texto es ciertamente de género fantástico, pero no faltan en él las aportaciones de la novela amorosa, de la intriga, de la ciencia ficción y quizá, pero en muy menor medida, de lo policíaco. En el contexto de lo fantástico, raro y maravilloso que abarca este curso, La invención... tiene un elemento diferenciador, que es la máquina. El elemento fantástico no viene de lo sobrenatural sino que es creación humana, aunque las propiedades del invento, su manera de funcionar y lo que de ella se obtiene aporta un componente mágico que va más allá de las convenciones del género fantástico y sus inventos imposibles y entra en una consideración más psicológica, humana o incluso metafísica. Me refiero con esto al hecho de que la isla y sus acontecimientos no dejan tampoco de ser un espacio de soledad y un espacio interior.

El texto principia con un juego de confusiones que ha permitido debatir en el foro sobre si se trataba de un relato real o ficcional. Finalmente, cabe considerar que más allá del valor siempre ficcional de la literatura –aunque sirva para aproximarse a la realidad– busca una reflexión sobre los límites entre lo real y lo no real; entre el sueño y la vigilia, entre la percepción y la fantasía; entre la realidad y su reflejo. El principio de un texto es importante porque en él se van a fijar algunas constantes de la obra y porque aunque sea para despistar el centro de atención va a dar importantes pistas sobre su naturaleza. En el que nos ocupa, un viaje a una isla huyendo de la justicia y una rara presencia en ella. Primero es desértica, solo una isla, para poblarse de seres raros de extraño comportarse; el espacio interior de la soledad y la aparición de los propios fantasmas.

Así, el principio de la obra viene a ser desconcertante; va a presentar, en definitiva, las preguntas que toda intriga plantea para ir dosificando su resolución. Los hechos y apariciones son en buena medida confusos. Una isla, un calor muy propicio al delirio y a la ensoñación, la aparición paulatina de unos visitantes que desconciertan por su actitud y por la reacción que ante ellos tiene la voz narrativa. La indefinición del delito del que huye y la personalidad del mercader que lo orienta hacia la isla contribuyen a estas sensaciones.

La lectura convencional busca encontrar un sentido a lo que lee y también una sucesión lógica de acontecimientos. La presentación de los primeros acontecimientos del relato con este aspecto confuso y con falta aparente de relación lógica entre ellos provoca un quebrantamiento de lo razonable y lo dota de textura onírica. Dicha textura viene reforzada por la aparición súbita de los visitantes y también de elementos como el fonógrafo, que aparece además fuera de sus proporciones convencionales; por la presencia inicialmente silenciosa de los visitantes. Finalmente, la declaración sobre la semblanza entre lo que le está sucediendo y los sueños hace sospechar precisamente que no sea exactamente un sueño: “los horrores que estaba pasando viven solamente en los sueños” (p. 103).

Las pistas sobre la naturaleza fantasiosa del relato aparecen desde el principio, cuando el lector está buscando coordenadas que lo sitúen. Por ejemplo, el italiano le propone vivir en un lugar en el que “no se vive” (p. 941) y ya tenemos instalada la contradicción, el oxímoron o directamente la confusión del “vivir en un lugar en el que no se vive”. No solo “no se vive”, sino que pronto aparecerán unos vecinos algo extraños y de los que se va a esconder, como corresponde tanto a quien huye como a quien se aísla (“abominables intrusos” p. 96). De estos intrusos dice que no son fantasía o alucinación y que son tan verdaderos (no dice reales) como él (p. 95). Habiendo visto ciertas rarezas de los intrusos y del propio narrador, es posible, para el lector, haber entrado plácidamente en el mundo de la ficción, hecho sin duda de seres tan reales como quienes leen.

En este punto pueden enumerarse algunos elementos ya convertidos en tópicos y que curiosamente también están presentes en la obra de un autor tan cercano: J. L. Borges. La cuestión sobre la realidad de lo real, la construcción del lector, el mundo como percepción y como constructo del pensamiento y la fantasía; lo contrario, los “hechos inverosímiles que no sin trabajo habrá producido la realidad”2 (p. 145); el sueño, el espejo, el reflejo; la relación que puede establecerse entre el espejo y la cámara y entre la grabación y el reflejo (también platónico); la idea de la duplicación y la sustitución (¿o conservación?) de la realidad; la cámara poliédrica (p. 103), la biblioteca inagotable (p. 99), infinita e imperfecta; un guiño al Quijote de P. Menard: “no eran dos ejemplares del mismo libro, sino dos veces el mismo ejemplar” (p. 149).

Al principio del relato se plantean dudas e inquietudes que al avanzar deberán resolverse. Alguna, como la enfermedad que propaga la isla, es de gran eficacia aunque no se vuelva a hablar de ella. Atendiéndonos al principio de economía narrativa (tratar solo lo pertinente) puede parecer que tal enfermedad es innecesaria en el relato, pero es un elemento más que contribuye al desconcierto inicial y que será resuelto de manera todavía más sorprendente. La enfermedad, tal y como se describen sus efectos, solo puede ser la muerte (p. 94). Además, esta es metafóricamente social, relacionada con el mundo; mata de afuera para adentro.

En el desarrollo de la obra se desvelan algunos de los temas que han sido objeto de debate en el foro. En cuanto a lo sentimental, la imposibilidad del amor y que en el foro se ha relacionado con las ideas particulares que el respecto tiene el autor, vinculadas a sus vivencias. Sin entrar en ello, no deja de pertenecer esta aproximación a lo amoroso a tópicos literarios fijados por la tradición y posiblemente rehechos aquí con gran maestría: el poeta de cancionero también se enamoraba de una imagen (el amor en los sentidos y progresión sensorial del proceso amatorio: vista, oído...) y sufría gran dolor por ello; finalmente, el amor se sublima en la obra de arte sin necesidad de consumación, que ahogaría al arte. Así se convierte también en una imagen.

La intriga viene a conjugarse con lo misterioso para devenir en fantástico por mediación de la máquina, producto de la ciencia ficción. El misterio y la intriga se generan, como ya se ha dicho, mediante la formulación de preguntas y la dosificación de las respuestas. Las respuestas a hechos que tienen un componente de rareza no se resuelven desde lo científico y razonable, como correspondería propiamente a lo policíaco, sino sumando fantasía. La máquina de Morel es ciertamente un ingenio fantástico, aunque no sobrenatural; un trasunto del espejo, del sueño o de la ficción literaria.

Más allá de las posibles críticas por deshumanización de lo fantástico por el protagonismo de la máquina, cabe destacar esta ingeniosa aportación al género con este invento cuyas propiedades mágicas bien pueden parecerse a las máquinas del tiempo, los teletransportadores, las que traspasan mentes y conciencias y las que dan vida a los robots en Fritz Lang. El argumento es bueno para el cine también llamado fantástico, entronca con cierta tradición literaria y sin duda es de gusto vanguardista.

Para ir concluyendo, no olvidar los hechos centrales de todo relato: tiempo, espacio, personajes, narración (voz) y trama. Los efectos, sensaciones y significados de un texto son producto de un trabajo eficiente, por coherente, pertinente y significativo, con las estrategias narrativas. Como dice el mismo Bioy Casares3, quizá no exactamente en este contexto pero perfectamente válido, “las leyes existen; escribir es descubrirlas o fracasar”. El espacio es imaginario, onírico o cuanto menos con ciertas dosis de rareza; el tiempo del relato, lineal, pero también cíclico y desconcertante; los personajes, ciertos a los sentidos pero pronto sospechosos (la imposibilidad de comunicación los va deshumanizando) y el anonimato de la voz narrativa principal y la posterior multiplicidad, como se indicaba en la guía de lectura (el protagonista, los personajes, morel, el editor...), contribuyen a fijar el desconcierto y la irrealidad de la escritura.

Finalmente, la siempre perturbadora presentación de ideas antagónicas, por imposibles, pero parte de los anhelos humanos y por ello tan literarias: la permanencia, la inmortalidad en la muerte, la supervivencia en el espejo, la imagen, la obra literaria; el amor.

Lluís Fernández A.


[1] Las indicaciones de las páginas corresponden a la edición de Cátedra recomendada en el curso: edición de Trinidad Barrera, Madrid, Cátedra, Letras Hispánicas 161. No la reseño mejor porque la he devuelto a la Biblioteca.

[2] Que supone también una afirmación de carácter metaliterario.

[3] En el “Prólogo” a la Antología de la literatura fanstástica facilitado en el curso.

viernes, 11 de julio de 2008

Raquel Rojas: Mi literatura fantástica

Como no soy ninguna autoridad en la materia y serán muchas las aportaciones que hagan mis compañeros, no quiero que este informe o ensayo o lo que sea parezca una disertación académica. Mis opiniones o mis conocimientos no tienen demasiada importancia. Diré, en todo caso, cómo me he aproximado a lo fantástico a lo largo de mi vida de lectora, y cómo este curso ha variado mi forma de ver la literatura hispanoamericana.

Mi primera incursión por la literatura sobrenatural, que yo recuerde, tuvo lugar en mi adolescencia. Había comprado un volumen de cuentos de Poe. Era uno de esos libros que venden en los quioscos, sin coser, con papel áspero, letra diminuta y envuelto en una tapas de cartoné que trataban de imitar el cuero, aunque de un modo poco digno. Recuerdo haber devorado todos los cuentos, especialmente los de terror, que leí varias veces. Curiosamente, el volumen que yo tenía había sido traducido por Julio Cortázar, un nombre que por entonces sólo era una referencia remota en mi memoria. Tiempo después, a esa edad en que uno cree saber más cosas de los libros pero se acerca a ellos con un cierto aire de rutina, devoré un volumen de cuentos firmados por aquel Julio Cortázar de mi primera adolescencia. En esos relatos, era evidente el magisterio de Poe, que había enseñado a muchos escritores a mantener oculta la sorpresa irracional y a crear ambientes de pesadilla verosímil. Curiosamente, pues, para mí Cortázar no fue un escritor con influencias de Poe; más bien, Poe había sido un escritor filtrado por Cortázar, porque era Cortázar quien narraba a Poe, eran sus palabras las que daban cuerpo a las fantasías de Poe, y de algún modo las tramas y las palabras se habían fundido en esa traducción que parecía escrita por un tercer hombre, por la síntesis perfecta entre el pasado y el presente. Hoy me gusta pensar que los relatos de Cortázar son cuentos argentinos traducidos por la mano, siempre delicada, del norteamericano.

Pocos años después de aquel descubrimiento oficial, compré y leí cuentos y novelas de tradición vampírica y de temática sobrenatural: la mayoría eran del siglo XIX, y habían llegado a mis manos por medio de ediciones nefastas, publicadas por sellos excéntricos, distribuidas y publicitadas en folletines oscuros, destinadas a lectores heterodoxos. Por aquel entonces, algo me decía que aquello no era la gran literatura que me estaba aguardando en las bibliotecas, seria y eterna, y que esas ficciones degeneradas (visiones, pesadillas, terrores grotescos) eran pecados de juventud, delirios poco rigurosos, inadmisibles en el panteón de los grandes libros. Más tarde descubrí que no hay géneros ni historias mejores ni peores: la única distinción aceptable se da, en todo caso, entre los buenos y los malos escritores, entre aquellos que dominan su oficio y nos interesan por su retórica o su inteligencia, y aquellos otros que remedan esos trucos con torpeza. Ahora, a lo largo del curso, me ha gustado reencontrarme con huellas de esos viejos relatos en cuentos como
El almohadón de pluma, de Quiroga, donde cuajan aquellas lecturas preñadas de vampiros, ámbitos espectrales, mujeres enfermizas y monstruos imposibles. Toda lectura, inevitablemente, encadena una larga serie de recuerdos. Nuestra memoria modifica el libro que tenemos en las manos. No hay lectura que, en el fondo, no conlleve una evocación del pasado, un lastre sentimental.

Antes de este curso, no había leído nada de Gorodischer, de Felisberto Hernández, de Macedonio ni de Lugones. Eran como esos viejos conocidos de los que siempre nos hablan, pero a los que nunca hemos visto. El curso me ha permitido (me ha obligado) a leerlos, pero reconozco que mi aproximación ha sido muy apresurada, y que tendré que volver sobre ellos algún día. Un curso, una asignatura o una carrera son, en el fondo, un punto de arranque, un mapa que nos servirá para orientarnos en territorios futuros. A pesar de ello, me pregunto si la variedad de lo fantástico que se manifiesta en estos autores (lo onírico, lo metafísico, lo paródico, lo religioso) no será un estorbo para definir, con una sola frase, el concepto de lo fantástico. Esa sola frase, esa definición ubicua, ¿podrá dar cuenta por igual de las ficciones de Borges, de los diálogos de Angélica y de las fantasmagorías míticas de Rulfo? Parece difícil.

Acabaré mostrando mi opinión (espero que razonada) sobre Borges y Rulfo. El primero nunca me ha atraído con ese magnetismo que, por lo que sé, ha atrapado a cientos de lectores en sus laberintos de tiempo e infinito. Estoy convencida de que se trata de una limitación mía, y que algún día aprenderé a disfrutar a Borges. El argentino decía que los lectores, cuando leemos el
Quijote, nos hacemos amigos de Cervantes y compartimos con él las confidencias de la narración. A Quevedo, en cambio, uno lo puede admirar, como quien admira una joya, pero difícilmente podrá confraternizar con él. A mí me sucede lo mismo con Borges: sé que en el fondo fue un escritor apasionado, una mezcla de álgebra y fuego, un hombre "apasionado y lúcido", como él mismo dice de Schopenhauer. Pero yo sólo puedo ver en sus cuentos el mecanismo perfecto de una biblioteca infinita, fría y eterna. Borges todavía no se ha ganado mi amistad (la de Galdós, la de Cervantes), pero juro que pongo todo de mi parte para que algún día suceda.

Rulfo, en cambio, supone la máxima expresión de lo fantástico y lo maravilloso en castellano (si es que se pueden distinguir con claridad). Es solamente mi opinión, pero no puedo resistirme ante la idea de que Rulfo es la coronación de todas las lecturas de este curso, el momento más glorioso. La creación de un ambiente idóneo, la sencillez del lenguaje, su capacidad de sugestión, su dimensión poética, su enorme carga connotativa: todos esos ingredientes de la buena literatura, ese ideal estilístico del que tantas veces nos han hablado, se hace por fin realidad. Algún día haré la prueba: leeré tres veces un cuento de Borges, otro de Felisberto, otro de Macedonio y un pasaje cualquiera de
Pedro Páramo. No me atrevo a adelantar cuál de los tres resistirá el envite, aunque en el fondo sé que Rulfo permanecerá incólume, eterno en su universo de muertos de papel.

Raquel Rojas

Antonia Vico: Viaje de lo maravilloso a lo fantástico

En la guía de lectura titulada El continente ficticio (y subtitulada Visiones maravillosas de América en la literatura), el profesor Rodríguez afirma que la literatura hispanoamericana ha sufrido una evolución de lo maravilloso a lo fantástico; pues bien, yo creo que este curso ha sido también un viaje de lo maravilloso a lo fantástico.

Partimos de lo maravilloso, materializado en los textos que mostraban hasta qué punto quedaron asombrados los primeros europeos que llegaron a América, como los Diarios de Colón o las descripciones de Fernández de Oviedo. Aquí está clara la acepción del término maravilloso como algo relacionado con la sorpresa, pues tan sorprendidos quedaron aquellos hombres, tan desbordados por lo que vieron, que difícilmente podían expresarlo. Y al transformar sus experiencias en palabras, estaban ya creando una nueva realidad y entrando, con ello, en el terreno de lo fantástico, entendido como algo más onírico.

Situados ya en el punto de lo fantástico como algo relativo, que está en el plano de la imaginación, no podemos obviar una reflexión (largamente comentada en el fórum): ¿dónde está la frontera entre la real y lo fantástico?

Hemos leído y comentado los textos de Juan Rulfo, de Bioy Casares, de Borges, de Cortázar… Todos ellos nos han contado historias que, desde un punto de vista pobremente realista, podríamos juzgar como no ciertas, pero que si vamos un poco más allá podemos entender como parte de otra realidad, una realidad oculta. Así pues, la frontera entre realidad y ficción se convierte en la frontera entre lo que cada uno de nosotros podemos y no podemos ver.

Acabamos el viaje con el realismo mágico y lo real maravilloso donde quisiera detenerme en el acertado título de la guía de la profesora Barrera Una realidad desbordada, expresión que plasma perfectamente la idea que reivindica García Márquez en su discurso La soledad de América latina, cuando pide que entendamos de una vez los europeos, que su realidad es muy distinta a la nuestra, y que nos devuelve al punto de partida con aquellos colonizadores desbordados por lo que veían.

Antonia Vico de la Torre

Yolanda Romero: Magia y absurdo

La narrativa hispanoamericana se desarrollará a medidos del siglo, con un lenguaje nuevo, que abandona el realismo americano y su crítica social y política, para renovarse profundamente y situarse literariamente, en primera línea mundial.

A los temas ya tratados durante el periodo realista (los problemas de la naturaleza, la política o la sociedad), añaden temas nuevos como problemas existenciales o incluso problemas cotidianos de carácter humano.

Para referirnos a esta nueva literatura, nos vemos obligados a tratar tres conceptos fundamentales: la maravilla, la fantasía y el absurdo, que son los que ocupaban el curso.

A la hora de abordar estos términos, cuando la literatura hispanoamericana es casi una absoluta desconocida, se podría caer en el error de pensar que nos enfrentamos a temáticas que son ciencia ficción. Si bien no es un género desconocido y está trabajado (acordaos de la lectura de La invención de Morel) , lo cierto es que la terminología más adecuada para referirnos a la nueva línea literaria hispanoamericana es la del realismo mágico.

En estas obras se mezcla y se integran lo real y lo fantástico, dando lugar a una nueva manera de comprender la historia, porque el tratamiento normalizado y naturalizado de estos conceptos, no da lugar a fisuras en la narración, sino que se funden y se normalizan para el lector, de manera que resultan aspectos cotidianos, en cuestiones que no lo son: vivos que se comunican con los muertos ( Pedro Páramo), la seguridad de que los muertos hablan de los vivos en cuanto se encuentran (El Coronel no tiene quien le escriba)…

El realismo mágico y lo real maravilloso, sólo distan según Beatriz Barrera en que este último “tiene una estructura narrativa dialéctica, todo lo que produce asombro se explica y se justifica”. A pesar de ello, como conceptos, me resultan sinónimos y ambos beben de una forma surrealista de entender el entorno. Se buscan referencias oníricas para este recurso y se incluye lo irracional en lo racional, estamos antes historias o personajes que podemos clasificar de sobrenaturales.

A pesar de que en la mayoría de obras lo he comprendido así, en el caso del continente ficticio, que tiene un carácter más ensayista, o más de diario personal, lo maravilloso me ha parecido sinónimo de sorprendente, por desconocido, y no por sobrenatural.

No lejos del realismo mágico o maravilloso, pero difícilmente clasificado por igual, tratamos lo fantástico. Para mí, lo fantástico, aunque no abandona la realidad, la exagera hasta puntos insospechados y no se pierde nunca la noción de que estamos ante un hecho imposible, sólo dudamos. No hay una implicación de naturalidad, somos capaces de apreciar que hay una especie de contradicción que nos permite (o al menos yo lo comprendí así en las lecturas), anteponerte al final de la historia e imaginar múltiples desenlaces, crear hipótesis infinitas porque a pesar de que haya elementos, conceptos, historias o personajes imposibles, como no los incluyes como una realidad palpable, permite ser al lector parte de ese mundo fantástico. Casi como cuando somos conscientes de que estamos soñando, y con ello podemos dirigir la línea de nuestro sueño hacia donde más nos interesa. Ciertamente, el autor nos dará una conclusiones, pero a pesar de ello, me parece que durante toda la narración, hay elementos abiertos, durante suficiente tiempo (dentro de su estructura) que nos permite fantasear.

Por lo que se refiere al absurdo, digamos que quien más lo representa en las lecturas que hemos abordado sería en las de Borges, o en las de Cortázar, (aunque este último desarrolla las tres tendencias según su conveniencia). Tratan la realidad y lo cotidiano con una especie de escepticismo, de incredulidad, que te lleva a lo insólito, todo ello con una gran ironía y humor. Pueden incluso hablar de temas existenciales, o hacer un tratamiento casi ensayístico de una historia, pero llegando a una gran paradoja final. Digamos que son narraciones que nos llevan a lo disparatado, por su tratamiento extravagante, pero que necesariamente nos pueden llevar a pequeñas reflexiones morales, o simplemente a la estupefacción.

Como conclusión, tengo la suposición (no sé si equivocada) de que el alejamiento del realismo americano, no supone una alejamiento de la realidad, sino simplemente una forma de abordarla distinta, como si se tratara de un nuevo enfoque, que tiene una intención más estética que el estilo anterior y que pretende una reflexión más atenta y exigente con el lector.

Yolanda Romero

jueves, 10 de julio de 2008

Arnau Verdaguer: Ficció

Em dic Robert Martín i escric aquesta nota perquè tinc un problema greu. O almenys a mi m’ho sembla. De fet molts el considerarien tan sols un problema sense ser greu, fins i tot hi hauria qui no el tractaria com a tal, diria que es tracta d’un fet sense més conseqüències, com pot ser tenir un tic al dit petit del peu esquerre o la caiguda d’un cabell. Inclús hi hauria algú que el qualificaria de sort. Però cap d’aquestes persones es diu Robert Martín. Com que és el meu problema el puc classificar on vulgui, i si el vull ficar a la lleixa dels problemes greus ningú no m’ho pot impedir. Per sort no és com a la feina, on si el cap em diu que col·loqui el bacallà a la secció de “congelats” no puc posar-lo a “fruita i verdura” perquè després em renya i m’amenaça amb acomiadar-me. De fet no té gaire sentit que m’amenaci perquè després de dos anys carregant i descarregant caixes al mateix supermercat encara no se sap el meu nom i no sabria a qui acomiadar. Ben mirat jo tampoc em sé el seu o sigui que estem en paus.

Tornant al tema que m’ocupa, he decidit situar el meu problema greu per sobre de no trobar la Taques, una gata que es va escapar de casa quan era petit, i per sota de que la policia m’atrapi per haver-me emportat a casa un meló que havia d’haver col·locat a la corresponent lleixa de la secció “fruita i verdura” fa uns mesos. I què pot ser més important que recuperar una gata però menys que anar a la presó? Doncs somiar. Òbviament no em refereixo a somiar el que somia qualsevol persona o al que jo somiava abans: caure des d’un penya-segat, celebrar una festa, arribar tard a la feina... el típic somni que s’oblida mig minut després de despertar-se i que probablement es repeteix dia rere dia sense que siguem capaços de recordar-ne els detalls. El meu somiar és diferent d’aquests. I és diferent perquè durant el dia torno a entrar als somnis i em comporto com si els estigués revisquent. M’assalten el pensament en els moments més inesperats i no em deixen fins al cap d’una estona. Potser uns minuts, potser unes hores, potser tot el dia. No ho controlo jo, hi deu haver algun mecanisme amagat a l’interior del meu cervell que se n’encarrega i que dirigeix les operacions. Al matí quan m’estic dutxant, en carregar les caixes de tomàquets cap a dins del magatzem, mentre el cap m’esbronca per haver fet un descans massa llarg entre carregament i carregament, a l’hora de l’entrepà de dinar, conduint la moto de tornada a casa o fins i tot al vespre al partidet de futbol. Cada dia m’apareixen en un moment o altre i em fan actuar com si hi fos dins. A vegades no són del tot incòmodes, fins i tot agraeixo que em vinguin al cap quan esquivo els cotxes per fer-me un lloc davant els semàfors o quan he d’esperar que arribi un altre camió per descarregar, però generalment em molesten i em fan actuar de forma diferent a l’habitual. Com per exemple fa uns dies: la nit anterior havia somiat que em transformava en un gripau en una perfecta metamorfosi. Un animal d’un color marró vermellós i ple de bonys per tota l’esquena. Ja de bon matí em va semblar que l’aigua de la dutxa era molt més agradable que de costum, i anant a treballar vaig haver de fer grans esforços per evitar amagar-me en els carrerons foscos i els parcs per on passava. Un cop a la feina em vaig sorprendre a mi mateix saltant amb les dues cames en comptes de caminar. M’absentava del món i hi tornava de forma intermitent i totalment inconscient, durant uns minuts em convertia en el gripau que havia somiat ser i de sobte tornava a ser el jo de sempre. A l’hora de dinar tampoc vaig fer fàstics a una mosca que havia anat a parar al meu entrepà de formatge, sense la qual hauria estat encara menys comestible que de costum. Afortunadament cap personano es va adonar de res (o almenys això em va semblar) i vaig poder tornar a casa, on a la tele feien un documental molt interessant sobre la selva tropical. Abans d’anar a dormir recordo que vaig pensar que era una sort ser un gripau i no una sargantana, sempre obligada a buscar l’energia de la llum, o una sardina, sense poder viure fora de l’aigua.

Així que aquest és el meu problema que considero greu. He intentat parlar-ne amb els meus pares sense gaire èxit, no s’estan gaire per casa i potser des del seu punt de vista el que em passa no entra dins la categoria de problema. Quan li vaig explicar a la meva mare mentre estava esmorzant les quatre paraules que va dir van ser “no hi pensis més”, en el mateix to que utilitza quan una veïna li explica les dificultats que té per seguir la dieta que li ha recomanat una amiga. I seguidament va marxar corrents a una reunió. Al meu pare fins i tot vaig arribar a trucar-lo ja que estava de viatge a l’estranger per tancar un negoci i tardaria uns dies a veure’l. Va despenjar el telèfon mentre estava al tren o al metro i amb el soroll de fons a penes s’entenia res. Tot i així em va semblar sentir que l’estaven trucant de la feina i que em trucaria després. I no ho va fer. No vaig ni pensar a parlar-ne amb els companys de feina o del futbol; ni m’haurien pres seriosament ni els hauria interessat. El que sí que vaig fer va ser anar al metge. Hi havia força cua a la consulta. Per sort la nit anterior havia somiat que m’entraven centenars de mosquits a l’habitació i em deixaven el cos ple de picades, per això em vaig estar rascant l’esquena i els braços mentre esperava. I dic per sort perquè gràcies a això la resta de pacients que esperaven es van pensar que em passava alguna cosa greu i em van fer passar ràpidament amb el doctor, on vaig seguir rascant-me amb força. Quan em va preguntar sobre aquest fet vaig aprofitar per explicar-li el meu problema amb els somnis tan bé com vaig poder. Em va escoltar amb una falta d’atenció mal dissimulada i sense fer preguntes, suposo que més encuriosit per les meves picors que atent a la història. En acabat, em va mesurar la pressió i va escoltar-me la respiració per concloure que m’havia de prendre unes pastilles cada dotze hores. En sortir de la consulta vaig adonar-me que tornava a confondre el somni amb al realitat i vaig parar de rascar-me. El tractament va començar el mateix dia. El primer que vaig notar va ser que aquelles pastilles del tamany d’un pinyol d’oliva i de color vermell tenien molt bon gust, semblant al de maduixa i fins i tot una mica més dolç. Però a part del plaer de degustar-les no van tenir cap altre efecte, tal com de fet ja m’imaginava.

Després d’aquests fracassos buscant ajuda vaig optar pel més simple, en aquest cas seguir el consell de la meva mare: “no hi pensis més”. No perquè fos de la meva mare, sinó perquè no requeria que fes res i era el més fàcil de fer. I no he fet res, l’únic que he fet ha sigut seguir amb la vida dia a dia, somni a somni. I com més dies han passat més he viscut als somnis i menys a la realitat. He sigut un cantant famós, un vagabund sense casa ni família i un caçador furtiu de la sabana africana. He viscut bombardejos d’avions al carrer de casa meva, abduccions d’extraterrestres de pell verda i tres ulls i nits afortunades al casino. Tinc el record vague i borrós de que al final el meu cap ha aconseguit acomiadar-me de la feina. Els meus pares segueixen igual que sempre, enfeinats i sense passar per casa, totalment desconeixedors del que em passa.

D’aquesta manera ha anat passant el temps fins avui, quan m’he decidit a escriure aquesta nota amb l’excusa d’entretenir-me una estona en un dels pocs moments en què encara sóc jo mateix, Robert Martín i sóc capaç de reconèixer que tinc un problema greu. Potser ho he fet amb l’esperança gairebé secreta de que algú la llegeixi i m’ajudi, potser amb l’esperança de llegir-la quan em converteixi en algú altre. La veritat és que no en sé els motius; simplement l’he escrita i ja està. Pel que fa a mi, no tinc intenció de fer res. Suposo que al cap i a la fi m’agrada viure cada dia una història diferent, ficar-me a la pell d’altres persones o d’éssers estranys, veure el món des del seu punt de vista i viure situacions que d’altra manera no podria ni tan sols plantejar-me, per més desagradables i incòmodes que siguin hi trobo un plaer que cap altra cosa em proporciona. Per tant, només em queda desitjar-me bona nit i feliços somnis per descobrir un millor demà.

PS: Aquesta nit he somiat que era un mentider.

Arnau Verdaguer Casadevall

Laura Planella: Sobre literatura hispanoamericana

Para empezar quiero hacer un pequeño matiz acerca de mi, yo no soy de letras, ni soy aficionada a la lectura, y ademàs, tengo que reconocer que leo poquito.

Tengo pensado hacer esta valoración sobre el curso por bloques, siguiendo la misma estructura.

El primer bloque, “ el continent fictici “, els grupo de fragmentos que lo componía, me gustaron bastante, unos más que otros. Las Cartas de Colon, me apasinaron, poque el lector ( en este caso yo ) me apasinó su lectura. Yo me sentía fascinada, porque me daba la sensación de estar descubriendo un nuevo mundo, allà, junto a ellos. La manera como nos describe las islas, su fauna, su flora ... que maravilloso, la unión de tantos sentimientos, todos positivos.. Podría decir practicamente lo mismo de los relatos de Fernández Oviedo, y de Díaz del Castillo; los cuáles para ellos es descubrimeinto de un mundo nuevo fue algo maravilloso, como lo sería por cualquier persona que tubiera la suerte de poder vivir en sus carnes algo así. Apasionante.

Por otro lado, esta Popol Vulh cuyo relato de los dioses no me gusto, me aburría su lectura, demasiado repetitivo e irreal. No es el tipo de literatura que me gusta a mi.

Ah! Y del cuento de Coordischer, cuyo protagonista es Trafalgar, este si que me gustó, una escritora con ingenio e imaginación, muy bueno. El relato de Ruflo tengo que decir que encontre su relato demasiado denso, de díficil comprensión. Aunqué su final me apasionó.

La Invención de Morel, este cuento si que me gustaba porque me desconcertaba, no sabes que le pasa al protagonista, no sabes cuál es su situación, si esta loco, si esta intoxicado, alcoholizado .... o si todo es un sueño. Yo creo que son todos estos interrogantes acerca del personaje lo que hace que nos entusiasmemos, al menos yo, con el relato y tengamos ganas de seguir leyendo. Y bueno ... lo que me sorprendió fue el final, es un mundo artificial; poder grabar y luego reproducir-lo con las mismas personas carne y hueso, me parece algo impracticable. Este fue un final que me gustó, porque abrió las puertas a mi imaginación. ¿ Qué momentos de mi vida grabaría ? ¿ El hecho de grabar a personas que estan contigo, no es un acto un tanto egoista ?

Por lo que hace al tercer bloque no me gustó demasiado. El autor del Quijote es, de todos, el que menos me gusto, Para mi es un texto que dice mucho, y transmite poco. Los que mas me gustaron fueron el informe de Brodie y el Aleph. Lo de las tribus me gusta porque despierta mi curiosidad, son temas que me atraen; y el de Aleph porque es bastante realista, hay mucha gente que vive obsesionada por los recuerdos, o en desear, con todo el alma, algo que no existe. ¿ Cuántas veces la realidad a superado la ficción ?

El próximo, es para mi, el mejor bloque. Cortazar es, de todos los escritores que hemos tratado en el curso, el que más me ha gustado su narrativa. Su doble significado en algunos de los relatos, me ha impresionado. Todos sus textos me dan mucho que pensar.

Por ultimo, mi valoración sobre Grabiel Garcia Marquez su forma de transmitir me ha gustado, su narrativa es ligera, de fácil comprensión. El texto de el Coronel, me ha parecido muy real y le encuentro parecido con el relato de el Aleph. En uno el protagonista vive la ilusión y la esperanza, y en el otro de la obsesión de un recuerdo.

Como la vida misma.

Me hubiese gustado poder aprofundizar mas en conceptos, técnicas literarias, pero no tengo los conocimientos para hacerlo. Por esto me he limitado a dar mi punto de vista acerca de los escritores y su relatos.

Laura Planella

Raquel Blanca: Informe

Mi relato no pretende ser un informe de una persona que entiende mucho acerca del tema, porqué no lo soy; tampoco pretendo hacer de éste un documento donde exponga los contenidos teóricos referentes a las lecturas, ya que para eso ya están las guías de las lecturas. Mi intención, pues, es simplemente dar mi humilde opinión acerca de les diferentes lecturas del curso, explicando las sensaciones y/o sentimientos que me han transmitido, destacando especialmente las que más me han gustado.

En primer lugar decir que los días en los que he disfrutado más con las lecturas han sido: el primer día, que llevaba por título América: el continente ficticio, donde pudimos gozar de un viaje rápido pero intenso a través de las diferentes épocas en la América mágica, fantástica, poco conocida para mí hasta entonces; el tercer día, donde pude conocer el universo fantástico del autor Borges; y el cuarto día, donde Cortázar me hipnotizó con sus relatos de la misma manera que el Axolotl lo hipnotizó a él. No es que los otros días no me gustaran, pues las lecturas me engancharon igual, y también encontré frases e ideas interesantes a mi parecer, pero los relatos que destacaré son los que han conseguido con creces transportarme a ese mundo mágico, fantástico al cual yo aspiraba acceder al apuntarme a este curso.

En relación a las lecturas del primer día (“Amèrica: el continente ficticio”) da la casualidad que las que más me gustaron fueron las del tercer bloque (“El Guardagujas”, “El zapallo que era cosmos” y “De navegantes”). Aún así, puedo decir que me sorprendieron las descripciones que encontramos en los fragmentos de Popol Vuh, sobretodo cuando se nos habla de los castigos que los dioses dirigen hacia los seres que no los adoran, las encontré muy crueles y tan detalladas, que hasta hace un poco de cosa, pero de eso se trata la lectura, ¿no? De ir imaginando todo lo que lees, y si un texto lo consigue, como es el caso, es que es bueno. Del segundo bloque puedo decir que más que mágico lo encontré fantasmagórico. Las sensaciones que sentí al leer las lecturas fueron bastante espeluznantes, des de luego que en algunos momentos te hacen sentir cierto miedo, sobretodo en “El almohadón de plumas”, ya que la historia hasta cierto punto parece real, aunque al final, con tanto detalle a la hora de describir el monstruo, pierde fuerza. ¿ Qué decir del tercer bloque? ¿Mágico, fantástico, absurdo o todo a la vez? Sea como sea, la verdad es que me ha encantado. Sobre “El guardagujas” decir que a mi parecer lo relacionaría con lo absurdo, pues el diálogo que se crea entre los dos personajes lo es. Es un sin sentido, sobretodo al principio, aunque cuando vas avanzando, ves que el guardagujas dice mucho más de lo que parece, y te hace pensar en cosas tan serias (o no ) como el sentido de la vida, hacia donde nos dirigimos, y todo eso a partir de una sonrisa, ya que cuando vas leyendo, esta no desaparece de nuestro rostro. Al menos eso es lo que le pasó a una servidora. “El zapallo que era cosmos” también nace de una situación absurda, ¡un zapallo que no para de crecer! Lo mágico es que su autor consigue mezclar ironía con filosofía, ya que a dicho relato le veo mucha significación detrás. El hecho que el zapallo vaya engullendo todo el universo es divertido y a la vez asfixiante, pero se puede entender de muchas maneras. No quiero entrar en el debate sobre qué quiere transmitir el autor, pues eso ya se habló en el forum, solo quería destacar que la historia me absorbió des del primer momento, y al final acabé dentro del zapallo como el resto de la humanidad. Sobre “De navegantes” solo quiero decir que su autora logra transportarnos a un tiempo pasado, aparentemente real, pero con algunos detalles fantásticos, y eso me parece genial. Además de ese viaje un tanto surrealista, disfrutamos con la conversación del narrador de la historia, la mujer y su gato, porqué este es uno más de la situación, y debido a mi debilidad con los gatos, este detalle me fascinó.

Sobre el universo de Borges decir que no entendí muy bien dos de sus lecturas, no les encontré el qué. Pero por otro lado me gustaron mucho los relatos “El aleph” y “El informe de brodie”. Me encantó la historia del Aleph, sobretodo el momento en el que describe todo lo que ve en aleph. En un instante te hace ver tantas cosas!! Además, me pareció interesante la idea que deja entrever Borges en las últimas frases respeto a la memoria: con el tiempo el olvido se va abriendo camino, y hace que vayas olvidando ciertas cosas que desearías tener siempre presentes... Por otro lado, el texto de “El informe de brodie” totalmente diferente. Sigue las características de los otros dos textos de Borges, es decir, está escrito de cómo si un informe serio se tratara, e incluso llegas a pensar que es verdad. Me gustó por como está descrito, al leerlo yo ya me veía entre aquellos árboles, y también por la idea que me transmitió: esos salvajes no están tan lejos de los salvajes que podemos encontrarnos en el día a día, así pues, pese a sus toques fantásticos y surrealistas, no deja de ser una crítica de nuestra sociedad.

Cortázar me ha encantado. No conocía su obra, de hecho, me queda mucho por descubrir en este mundo de literatura, pero sus lecturas no me han dejado indiferente. Como ya he dicho al principio, sus relatos me hipnotizaron como a él los ojos del axolotl. De hecho, creo que una de estas noches he soñado con una axolotl, o si no lo era, se trataba de un pez muy parecido. La manera en que hace que el narrador pase de ser un humano a ser un axolotl me fascina, y aún más, la manera en que nos lo describe. Parecía que fuera yo misma la que estaba frente la pecera, observando aquellos ojos... “La casa tomada” y “Continuidad de los parques” también me absorbieron des del primer momento. La primera nos deja un final muy abierto, donde se le pueden dar muchos significados. La segunda es como el cuento perfecto, Cortázar mezcla la realidad con la ficción con una facilidad... que parece un mago de las palabras.

Ya para acabar, decir que mi experiencia en el curso es positiva. Aunque no soy una experta en el tema, he disfrutado con las lecturas, y me ha hecho despertar la curiosidad por descubrir mas maravillas relacionada con la lectura. Negativamente solo diría que en algunos momento me he sentido un poco perdida, más que nada en algunos forums, puesto las discusiones que se creaban eran demasiado especializadas para mí.

Raquel Blanca

Beatriu Miró: El universo fantástico

Primero de todo, conocer el autor: Jorge Francisco Isidoro Luís Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 - Ginebra, 14 de junio de 1986), fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura en español del siglo XX. Con ensayos breves, cuentos y poemas condensó un universo harto de tesoros que no se resigna al límite de los cofres, por amplios que sean, sino que se multiplica en sus lectores y críticos como incontenible manantial. Para algunos, Borges emociona, sorprende, enriquece y sacude, pero también genera nuevos avances en la exploración del universo. Pocos escritores han provocado tanta resonancia en la imaginación de los hombres. Hasta aquí es la información cercada sobre este autor.

También se sabe que Jorge Luís Borges escribió media docena de colecciones de relatos, a lo largo de cuarenta años, que actualmente se conoce como una de las cumbres de la literatura y de la cultura del siglo XX, porque acertó haciendo prosa poética con argumentos sobre metafísica (“lo que viene después de la naturaleza”, "más allá de lo físico") y filosofía (una reflexión metódica que expresa la articulación del conocimiento, las posibilidades y límites de la existencia y modos de ser) en los cuales se plasman las principales inquietudes del siglo XX.

Yo detallaré el relato citado posteriormente, con definiciones de palabras utilizadas en su sinopsis, para una mayor comprensión del relato en sí. En tal descripción se intercalan argumentos subjetivos.

El tintorero enmascarado Hákim de Merv, que es uno de los mejores ejemplos de la colección Historia Universal de la Infamia (1935) que en sí es una biografía, nos remite a los inicios del autor como narrador. En cuanto a este autor, parece que utilizara el recurso de mostrar fuentes bibliográficas para dar credulidad al texto. En cuanto a la forma literaria, la estructura de Borges se basa en la parodia del informe científico de cualquier revista de investigación en una sociedad oriental con el fin de transformarlo en un cuento. Por eso nos cuenta la vida de un profeta heterodoxo del Islam del siglo VIII. En la descripción del profeta enmascarado, hay un narrador, el mismo Borges, un Borges “teológico” o disfrazado de teólogo (que estudia la divinidad, así como el uso de técnicas y métodos de naturaleza humana filosófica para alcanzar conocimientos particulares sobre las entidades divinas). Un profeta, que es el protagonista de este relato, es el que por algunas señales conjetura y predice acontecimientos futuros.

Borges se caracteriza por la ironía y deformaciones significativas que impone a sus historias. En el relato de Hákim de Merv, al principio nos encontramos con la parodia (imitación burlona de la forma de cantar o recitar.) de la reseña culta. Una reseña es ante todo un testimonio donde se describe o resume alguna nota, siendo un escrito breve que se dirige a un público amplio y que intenta dar una visión panorámica y a la vez crítica sobre algo. Una buena reseña necesariamente debe reflejar la interpretación y evaluación crítica de quien la realiza. Pues, le acompaña esta reseña un catálogo de fuentes que da fe de la historia de la Cara Resplandeciente, una supuesta herejía del Islam Fechable remontándose en el siglo VIII en Persia (antiguo país de Medio Oriente). Estamos delante de un juego de prestidigitación y de ingenio. Es de destacar el rigor de las fechas, hasta el punto que pone fecha a la vida del protagonista. Quizás Borges quiere forzar el arquetipo creado para situar el relato en un tiempo inimaginable y por la geografía poco cultivada (como es la de “Merv”). Un arquetipo es un modelo o ejemplo de ideas o conocimiento del cual se derivan otros tantos para modelar los pensamientos y actitudes propias de cada individuo, de cada conjunto, de cada sociedad, incluso de cada sistema.

El protagonista de este relato, Hákim, transforma su debilidad en poder y se convierte en profeta después de una estancia en el desierto. Crea un Dios a su semejanza, una doctrina llamada "Cara Resplandeciente”, tras la experiencia inexplicable de salvarse de un leopardo con la cual cosa hace ganarle fuerza por lo extraordinario que resulta tal hecho. Pero muere siendo atravesado por una lanza en manos de sus discípulos, después de ser descubierto por una de las 114 mujeres de su harén, acusada de adúltera.

Un ejemplo de ironía es el hecho de llamar “amigos confidenciales de Dios” a los profetas del islam que publican su cercanía con la Divinidad, pero que no alteran la fe ortodoxa. Además el relato tiene toques pictóricos y estéticos, descripciones detalladas creando la tragedia personal del tintorero Merv (“El mediodía es blanco y deslumbrador, cuando no lo oscurecen nubes de polvo que ahogan a los hombres y dejan una lámina blancuzca en los negros racimos”). El tintorero tiene la mala fortuna de que su teología heterodoxa no desarrolla una teoría política adecuada a su éxito, sin embargo, su herejía avanza. En el cristianismo, la herejía, es una opinión o doctrina mantenida en oposición al dogma de cualquier iglesia o credo considerado ortodoxo.

La teología de Hákim de Merv es masoquista, una teología del dolor y de la aberración (anomalía, imperfección...) moral, también de la voluntaria destrucción personal, para alcanzar una humillación sin límites. Hay elementos relacionados con varias religiones o textos sagrados pero invierte su uso. En la religión de este profeta la luz quema, por eso el profeta debe llevar la cara tapada (pero porque en su caso, tapaba la lepra que se veía en su cara). Así que, en la doctrina de Hákim de Merv la luz es el castigo.

El profeta de este relato de Borges es un profeta que describe lo que le pasaría a él, solo, si enseñara su cara oscurecida por el resplandor. Pero llega el final para el profeta de la Cara Resplandeciente. Perdido en el espacio monumental donde se hallaban sus esclavas ciegas, la fuerza militar del Emir y la angustia de una esclava ciega estrangulada en su “Edén” por haber sido infiel físicamente a tal profeta y señor suyo dan paso al final.

Al fin y al cabo, Hákim de Merv era un pobre y desesperado leproso, cuya desesperación lo lleva a sublimar su enfermedad y su probable destrucción en la contemplación enfermiza de la supuesta Divinidad personal que guía su vida y se aprovecha de la vida de los demás. Su rostro de leproso no era Resplandeciente, sino deforme y demacrado, y vivía como un rey gracias a sus mentiras y engaños en relación al poder divino. Pero la verdad lo desenmascara.

Este relato puede ser útil para ponerse a la piel de los profetas. Hay muchas ironías y sutilezas, con trasfondo crítico moral y religioso, así como la presencia de símbolos teológicos como el 999. Muestra lo que puede llegar hacer un hombre al pensarse que es un enviado de Dios, pero al final cae en la decadencia, habiendo tenido su momento de gloria, como por ejemplo, cuando unos creyentes estaban esperando con expectación la salida de la luna del Ramadán, y Hákim y sus cómplices aparecen por el horizonte a lo lejos.

Es curioso, si un hombre cualquiera pudo hacer creer a personas que era un profeta, ¿con qué intención escribía el autor?, ¿Con la intención de burlarse de la religión? Es una indirecta? Mientras leía este relato podía imaginarme lo que ocurre en esta historia. Será porque el autor es detallista. Este aspecto es lo que me hace disfrutar de la lectura, crear imágenes en la mente según vayas leyendo. A demás, la historia se narra en un orden cronológico muy marcado, con la cual cosa se fomenta la veracidad de tal. Al fin y al cabo, para mí ha sido, des de un principio, un cuento que tiene su moraleja, en este caso, en cuanto a la moral. Para acabar, digo que este relato es totalmente ficticio con un buen desarrollo argumental y con elementos existidos en el campo de la religión y de la teología. El autor del relato El tintorero enmascarado Hákim de Merv sabía qué estaba escribiendo, pues como destacado autor elabora obras literarias, según su inventiva.

Beatriu Miró

Sandra Terradellas: Reflexions sobre el curs

Sessió de 30 de juny. Amèrica, el continent fictici. Visions meravelloses i sobrenaturals d'Amèrica en la literatura hispanoamericana.

En el primer dels blocs hem analitzat fragments de les cultures indígenes, amb la lectura Popol Vuh, del descobriment per part dels espanyols d’aquell fantàstic i desconegut continent amb els diaris i cartes de Colon i posteriorment la seva colonització amb El Sumario de la natural historia de la Indias (1526) de Gonzálo Fernández de Oviedo i la Història verdadera de la conquista de la Nueva España (1545) de Bernal Díaz del Castillo.

La lectura Popol Vuh ens ha fet pensar en els paral·lelismes que apareixien al text amb la religió cristiana, la creació i la destrucció de l’home imperfecte amb el Gènesis i el seu diluvi universal, les teories evolucionistes de Darwin i en la visió fatalista dels maies, asteques i quiché de la vida i les limitacions dels homes. Ens han fascinat les descripcions naturistes i zoològiques dels primers colons espanyols a Amèrica i les dosis d’imaginació que barrejaven quan intentaven il·lustrar tot allò nou que veien els seus ulls i no sabien gairebé com explicar.

Les lectures del segon bloc ens assenyalen els fonaments de la literatura fantàstica a la moderna societat llatinoamericana. El relat de Quiroga, El almohadón de plumas, ens remet al clàssic tema fantàstic del vampirisme que inunda el s. XIX, combinat amb elements propis del romanticisme, el prototip femení de la protagonista dèbil, malalta i moribunda, que pateix no se sap si per la malaltia o per la infelicitat causada per la incomunicació amb el seu marit o bé, és aquest mateix fet que li provoca la malaltia real o irreal que acaba amb el final més tràgic, la pèrdua pausada i contínua de la seva vitalitat a mans d’un paràsit (que algú s’ha atrevit a comparar amb el seu marit) camuflat dins del coixí de plomes del llit matrimonial. Ens hem endinsat en les particularitats del la literatura fantàstica amb el conte de Lugores, Los caballos de Adbera, amb les referències neoclàssiques pels personatges mítics que hi apareixen: Hèrcules, el lleó i les eugues carnívores que es revolten contra el homes. En conclusió, i després d’haver llegit, comentat i analitzat aquest relats, podem sospitar que els escriptors de l’època feien ús dels contes i els relats fantàstics per a combatre la duresa de la realitat.

El tercer bloc, que el professor titula el triomf de la imaginació, des dels anys 50 fins avui, trobem un recull de relats breus que ofereixen històries reals a través de la imaginació, el realisme màgic. El conte El zapallo que era cosmos de Macedonio Fernández fa reflexionar al lector sobre la relativitat de l’ésser humà i el món en el qual vivim. És possible que vivim en un món sotmès a un altre, com el “zapallo” de Macedonio que s’empassa els homes, la natura, el planeta i fins i tot pretén engolir-se la via làctia, i no en siguem conscients? En aquest apartat les narracions metafísiques, científiques o fantàstiques intenten donar alguna mena d’explicació a la incertesa humana. Com també Rulfo amb Pedro Páramo i Arreola a El guardagujas, o De navegantes d’Angélica Gorodischer, ens descriuen històries que s’insinuen reals i plenes de sarcasme al meu entendre però que a través dels pensaments, reflexions i sobretot la imaginació dels propis protagonistes acaben essent fantàstiques.

Segona sessió titulada la Máquina de Amor y Sueños de Morel, amb la professora Mercedes Serna al capdavant ha estat un recorregut fascinant per relats, fragments, pròlegs i antologies d’autors consolidats de la literatura fantàstica hispanoamericana. La Invención de Morel, novel·la psicològica on el món real i el virtual es confonen. Bioy Casares repte al lector a desxifrar l’enigma de si allò que perceben els sentits és la veritat, la realitat. És evident que els sentits són una via de coneixement però és la única i la real? Amb la seva novel·la Casares ens aïlla de la realitat amb el seu protagonista fugitiu a una illa deserta on un dia apareixen nous personatges. Enmig d’una trama d’amor, que es combina amb les peripècies per a la supervivència i per no ser descobert, el protagonista intentarà descobrir la naturalesa dels nous inquilins de l’illa i, a la vegada, reflexionarà i posarà en dubte la seva pròpia naturalesa quan s’adona de la visió subjectiva de la seva realitat. Es barregen en aquesta novel·la aspectes de realitat, fantasia, psicologia i, fins i tot, filosofia amb elements platònics; les ombres, la caverna, etc. Finalment només una explicació científica i tecnològica pot treure l’entrellat de la història. El final de la novel·la fa despertar al lector del seu estat litúrgic i el torna de cop a la realitat lògica.

Dins de l’univers fantàstic de Borges trobem el relat, El tintorero enmascarado Hákim de Merv, 1935, on l’autor dóna un tractament de realitat a la ficció i ho exemplifica narrant la història d’un home que esdevé profeta ja que el creuen dotat d’alguna força sobrenatural que el protegeix. La gent l’idolatra, el segueix i el tracta com una divinitat però serà aquesta infàmia el que el portarà a la seva destrucció. Es denota un rerefons crític a la ingenuïtat i a la moral dels homes en un relat ple d’ironies d’un Borges que aquí fa de teòleg. A Pierre Menard, autor del Quijote, ja no podem parlar d’infàmia però sí de sàtira molt enginyosa per part de l’autor pel fet de posar en dubte un fet tan universalment conegut com és l’autoria del Quijote. En aquesta oda a un escriptor tan important i tan poc reconegut, “Pierre Menard”, trobem una enumeració detallada de les seves obres, de la seva vida, dels seus sentiments i ambicions. En aquest escrit Borges se serveix de les tècniques narratives i descriptives més eloqüents (referències bibliogràfiques, socials i cronològiques) per tal de donar una total veracitat al text i d’aquesta manera fer dubtar al lector. Borges és el narrador i el protagonista de Aleph, una història d’amor impossible però on el protagonista s’aferra a la idea de la seva estimada sense voler oblidar encara que sigui morta. És també una història d’obsessió, de moral, de misteri i de reflexió literària davant d’un personatge ridícul, menyspreable i que, a més a més, és un escriptor profundament mediocre (Carlos Argentino) que busca l’absurditat més absoluta: escriure un poema èpic de la totalitat del planeta. A més, es troba amb una estimada frívola i immoral quan la coneix pòstumament. El manuscrit parcialment recuperat d’un explorador perdut al país dels Yahoos tranporta al lector a un escenari que recorda, com diu el professor Jorge García López a la seva guia de lectura, a la novel·la fantàstica dels Viatges de Gulliver. Amb El informe de Brodie, el lector torna a posar en dubte la veracitat del relat, gràcies a totes les referències “reals” que trobem al text: notes de l’editor, descripcions acuradíssimes, etc., tot i l’absurditat de l’argument.

Borges té la virtut de fer que allò més absurd i ridícul s’arribi a divinitzar, elogiar, creure o almenys posar en dubte passant per davant de l’absurditat i la ridiculesa o a l’inrevés, gràcies als seus enginyosos trucs narratius que el poden titllar de prestidigitador de les paraules.

El recull dels contes canònics de Cortázar ens porta a parlar de Axolotl, la Casa tomada, Continuidad en los parques i instrucciones para subir una escalera. No puc fer gaire esment a aquest quart mòdul perquè no vaig tenir l’ocasió de poder llegir, analitzar i reflexionar, el textos recomanats, no obstant això, em reservo la represa d’aquest tema per més endavant.

El recorregut per la realitat màgica a través de dos monstres de la literatura hispanoamericana ha estat molt plaent. La lectura de El Coronel no tiene quien le escriba, relat meravellós on Borges fa un retrat psicològic dels seu personatges tan acurat que, fins i tot, el lector pot arribar a preveure les seves reaccions, fet estrany en aquest tipus de gènere que al més mínim descuit la història fa un gir totalment insospitat pel lector. En aquest cas, l’autor fa un tractament de la condició humana i dels límits d’aquesta en les pitjors condicions. El Coronel il·lustra la dignitat, l’orgull, l’esperança, l’honor i la perseverança. La seva esposa, encara que més dèbil en les seves conviccions equilibra el matrimoni amb dosis de pragmatisme i realitat enmig d’una situació de penúries; la mort del seu fill, la lluita per mantenir l’esperança i per sobreviure.

Dintre d’allò real meravellós encabim també el relat Viaje a la Semilla, d’Alejo Carpentier que amb el seu estil lineal fa una transgressió al temps i inverteix el cicle des de l’agonia de la mort al naixement del protagonista.

En conclusió, i després d’haver llegit, comentat i analitzat els fragments proposats per aquest curs, m’atreveixo a sospitar que els escriptors feien, fan i faran ús dels contes i els relats, en definitiva de la literatura fantàstica, per combatre la duresa de la realitat.

Personalment ha estat un curs del molt gratificant encara que una mica estressant, pel volum de feina d’aquestes dates. M’agradaria fer esment a la tasca del professorat del curs que ha estat sempre pendent dels fòrums, tot i que alguns s’iniciaven a primera hora del matí i duraven fins a hores intempestives, quina paciència. L’estructura del curs ha estat molt encertada. Hi havia quantitat d’enllaços i recursos per a poder ampliar la informació a més de la selecció de lectures i les guies de lectura proporcionades pels professors/es, la informació que hi havia a l’abast era desbordant.

Sandra Terradellas

Laura Espinosa: Informe final

Quizá, de todas las lecturas comentadas en el foro estos días, la que más me ha impresionado ha sido los cuentos de Julio Cortázar. Éste es un autor que continúa impactándome cada vez que leo algún texto suyo ya que tiene la capacidad de introducir y mezclar lo fantástico en una cotidianidad aparentemente normal. Es decir, Cortázar tiene la capacidad de transportarnos a un mundo de sensaciones, inquietantes y angustiosas, con textos breves que parten de situaciones cotidianas realistas y perfectamente asumibles. Un ejemplo de ello son los cuentos Axolotl y Casa tomada.

En el primero, el autor consigue que el lector se identifique con el anfibio. Cortázar mezcla estos animales poco comunes, que representan lo fantástico, con una descripción minuciosa de algunas de las calles más conocidas de la ciudad de París, que implica una cotidianidad aparente. Para conseguir que el efecto de mezcla no resulte extraño al lector, Cortázar emplea un tono próximo y juega con diferentes puntos de vista. Al inicio del relato creemos que el narrador es un personaje humano y, aunque ya en las primeras líneas se diga que ahora soy un axolotl, nosotros continuamos creyendo que quien narra la historia es una persona. Sin embargo, al final del relato quedamos desconcertados cuando descubrimos que el cuento ha sido explicado a través del punto de vista de un axotolt que vive en el acuario de París.

Julio Cortázar ha mezclado lo fantástico y lo real en este cuento sin que nos resulte incómodo o extraño mientras leemos el relato; creo que ahí yace la genialidad de este autor.

En el segundo cuento, Casa tomada, intuyo que la protagonista de la historia es la casa y no los hermanos. Cortázar presenta la casa como un ente misterioso dotado de vida propia que a lo largo de la historia se va apoderando de todo el espacio. Puede que contribuya a esta sensación el hecho de que los lectores no sabemos quién o quiénes se han apoderado de la vivienda; simplemente durante el cuento el narrador nos informa de que tanto él como su hermana Irene deben ir abandonando las diferentes estancias de la residencia puesto que han sido ocupadas. No obstante, advierto que esta ocupación y la posterior huída de la casa, son para los personajes una liberación ya que la casa simboliza la tradición y el arraigo a todos sus antepasados y todo lo que conlleva.

Por lo tanto, en este cuento Cortázar ha mezclado lo fantástico (la casa como un ente con vida propia) con lo real y cotidiano todos los quehaceres que realizan los dos hermanos durante el día como tejer, limpiar las habitaciones, etc.


Para finalizar este comentario me gustaría comentar el funcionamiento del curso. Creo que el hecho de poder realizar un curso en línea permite la intercomunicación de personas de diferentes ámbitos sobre un mismo tema en común como ha sido un apartado de la literatura hispanoamericana, lo maravilloso y lo absurdo en distintos autores de todos los tiempos. No obstante, uno de los inconvenientes es que la participación en un forum no es tan directa como en una clase convencional. Por ejemplo, el intervalo de comentarios no siempre es correlativo puesto que cada uno manifiesta su opinión en distinto tiempo y no todas las intervenciones son comentadas por los compañeros.

Pese a todo, creo que ha sido una experiencia gratificante con la cual he aumentado mi conocimiento sobre la literatura hispanoamericana. Gracias a la ayuda de los compañeros y profesores de este curso, he observado nuevas interpretaciones y lecturas enriquecedoras.

Laura Espinosa Díaz